GREDOS

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VISTA DE LA SIERRA DE GREDOS

viernes, 15 de enero de 2010

GANADEROS Y LOBOS


CAPITULO-III

Este año el invierno había sido muy duro, desde que empezara el mes de diciembre los fríos habían sido muy intensos, con unas heladas de hasta diez y doce grados bajo cero y las grandes nevadas se sucedían hasta bien entrado el mes de marzo. Ambrosio era un hombre previsor y como todo buen ganadero tenia bien repleto el almacén para que no faltara de nada en cuanto a alimentación y confor se sus ganado, por otra parte, también muy importante, disponía de buena vivienda dotada con los mejores y más modernos elementos para sus empleados.
Sabia muy bien que el rendimiento de su negocio dependía en gran medida de que sus empleados se sintieran cómodos y bien tratados. Unos días antes de Navidad y aprovechando esa fecha, había realizado la venta de sus corderos y este año había conseguido un buen precio, con lo cual se sentía muy satisfecho. No podía olvidar el buen comportamiento de Oscar y José Carlos que fue muy bueno durante todo el año y de manera muy especial aquella noche negra con el ataque de los lobos. Para que pasaran estas fechas tan señaladas Ambrosio les había preparado un buen aguinaldo además de una buena paga extraordinaria. Afortunadamente los lobos se habían olvidado de sus establos y corrales, aunque no de los de otros ganaderos de la comarca donde habían seguido atacando a sus rebaños ya que con las intensas nevadas que se venían sucediendo, los lobos no tenían comida en la Sierra y bajaban a los valles para alimentarse.
Él, había mejorado sus instalaciones ganaderas electrificando sus “apriscos” y corrales y eso se venia notando en beneficio de su seguridad. Por otra parte las gestiones de la comisión de ganaderos y Sindicatos fueron tomando forma y dando su resultado, contactaron con la Delegación del Gobierno por una parte y con el Consejero de Medio Ambiente de la Comunidad por otra, y consiguieron que efectivamente la Administración se hiciera cargo de las bajas producidas por los lobos.
Así las cosas, Ambrosio se sentía optimista con relación al futuro de su explotación ganadera de ovino. El invierno había sido muy duro, pero como dice un refrán muy popular en estas tierras “año de nieves, año de bienes” y la primavera se presentaba con muy buenas maneras y todo hacia pensar que seria abundante en pastos para sus rebaños. Las nevadas habían abastecido de agua a los manantiales de la Sierra y las fuentes y riachuelos corrían en abundancia, y con ello las praderas empezaban a tener ese color verde que promete ser la señal de que será un buen año para la ganadería extensiva.
No era tan optimista en relación con su explotación del cebadero de terneros, el cual pasaba por uno de sus momentos más difíciles, debido en gran parte por la enfermedad de las vacas “locas” que tenía su origen en el Reino Unido, pero que se reprodujo casi en toda Europa, con una repercusión tremenda en el consumo de carne y consecuentemente en los precios que se vinieron debajo de una manera estrepitosa. Por otra parte y también en el Reino Unido se produjo una epidemia de Fiebre Aftosa (la Gripe bovina) como se conoce vulgarmente entre los ganaderos. Todos estos acontecimientos produjeron un deterioro de manera especial al ganado bovino, cuyo consumo de carne se vio muy afectado ya que el consumidor no se fiaba demasiado de los diversos uniformes que constantemente se daban desde en Ministerio de Sanidad y Consumo.
Desde que España entrara a formar parte del Mercado Común, se produjo un cambio muy importante en el manejo y alimentación de nuestros rebaños, y fundamentalmente en cuanto se refiere a Sanidad Animal. Para poder entra a formar parte de ese Mercado Común, que fue tan importante para nosotros, lo primero que senos exigió fue hacer un saneamiento de toda la cabaña nacional y de manera muy especial de todos los rumiantes, los cuales estaban muy afectados por enfermedades con la Brucelosis y Tuberculosis.
Estos controles sanitarios fueron muy intensivos en los primeros años, y como casi siempre no contaban con el beneplácito de muchos ganaderos, los cuales estaban aferrados a sus viejas explotaciones (casi siempre pequeñas y familiares) y sentían pavor al ver como la mayoría se veían afectadas por estas enfermedades, y consecuentemente sus animales terminaban en el matadero, aunque el Ministerio les subvencionaba por el sacrificio de cada animal y al mismo tiempo les subvencionaba también parte del importe de la adquisición del que compraban para reponer el animal sacrificado, siempre que el animal repuesto procediera de granjas totalmente saneadas y con certificado de Sanidad comprobada. La mentalidad de los ganaderos y agricultores siempre ha sido muy tradicional y le ha costado mucho evolucionar al menos los más antiguos. Hoy esto ha cambiado de tal manera que son ellos mismos mas interesados en sanear sus ganados.
Ambrosio era uno de estos, siempre estuvo dispuesto a hacer cuantos reconocimientos sanitarios hicieran falta para tener su cabaña libre de enfermedades, y así poder competir en igualdad de condiciones con otros ganaderos. De igual manera actuaba en cuanto a la alimentación del cebadero de terneros, cosa muy importante a la hora de vender sus animales, ya que a las canales de sus terneros acompañaba un certificado de sanidad y de la alimentación que habían recibido, y el origen y procedencia de las mismas.
El origen de los teneros era muy importante ya que desde siempre las terneras del Valle Ambles de Ávila, ha disfrutado de una fama a nivel nacional tan importante, que las de ninguna otra parte o región han podido competir con ellas. Esto la sabia muy bien Ambrosio y así tenia sus mejores clientes en Madrid capital y el os pueblos de la provincia, comenzando por El Escorial y Villalba y continuando por toda la Sierra de Madrid. De esta manera defendía sus productos a base de calidad, y así en los años mas difíciles pudo salir adelante. Después cuando España ya era miembro de pleno derecho del Mercado Común, la situación se normalizo bastante y hubo subvenciones para todos, los animales de carne tenían una subvención a la hora del sacrificio (la prima al sacrificio) y así toda la ganadería de manera especial las dedicadas a extensivas como los bovinos y ovinos.
Con esta situación Ambrosio y Aurora hacían planes para el futuro pensando siempre en el de sus hijas Claudia y Angelina, las cuales ya habían terminado sus estudios en el Instituto y se preparaban para pasar la Selectividad y así poder acceder a una carrera Universi taria. Se sentían satisfechos de cómo les había tratado la vida, tenían dos hijas maravillosas a las cuales adoraban y el matrimonio funcionaba muy bien, por lo que se sentían felices y contentos. Por otra parte su negocio ganadero, con sus momentos más buenos y más malos, les iba dando para vivir desahogadamente, sin lujos pero lo suficiente para llevar una vida bien ordenada y con cierto desahogo. Si Claudia y Angelina pasaban selectividad, el próximo curso irían a la Universidad de Salamanca y ellos tenían que ir preparando los recursos para que las niñas pudieran seguir sus estudios y hacer la carrera que a ellas mas les gustara.
Así sucedió, las niñas pasaron con nota la Selectividad y como estaba previsto empezaron su actividad Universitaria, Claudia haciendo Veterinaria y Angelina ingeniero Agrónomo, dos carreras muy relacionadas con el mundo agrícola y ganadero lo cual hizo que Ambrosio se sintiera muy alagado con las careras elegidas por su hijas pues su negocio estaba directamente ligado a ellas con lo cual estaba seguro de la continuidad en el futuro de su explotación ganadera.






1 comentario:

  1. Me ha encantado la historia de los lobos.
    Me gusta como lo relatas y como lo vives.
    Creo que al igual que a mi me atrae la cocina, tu no puedes negar lo implicado que estas en todos los temas de ganaderia y lo que conlleva.
    Creo que es una forma de tener la mente en funcion y al mismo tiempo disfrutar de lo que te atrae.

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